Un año de servicio es un desafío pero también es una recompensa y una satisfacción. En City Year, una organización de voluntariado que trabaja a favor de la educación, no se pide que todos los miembros de cuerpo tengan las mismas características y condiciones, pero todos deben tener la capacidad de trabajar en equipo, ser un líder, desarrollar habilidades de liderazgo y estar listo a comprometerse para dar 10 meses de trabajo de jornada completa.
Rosal Chavira así lo entendió al solicitar su voluntariado para trabajar para City Year por un año. “Rose” tiene 23 años, nació en el Valle de San Fernando, en California, de padres mexicanos y tiene 10 hermanos, de los cuales ella es la número cinco. “Mis papás vinieron cuando tenían 15 o 16 años del estado de Chihuahua en México. Mi mamá siempre fue una persona muy determinada a que todos los hermanos estudiáramos en la universidad, pero la situación era difícil ya que el dinero no alcanzaba,” dice Rose.
Sus logros fueron recompensados
Después de terminar la escuela secundaria con excelentes notas y haber iniciado sus actividades voluntarias trabajando con estudiantes en su escuela, Rose obtuvo una beca para asistir a Grinnell College en Iowa, graduándose en los estudios en Español y Sociología.
“Terminé la escuela secundaria con un puntaje promedio de 4.0, y por eso me eligieron para ser parte de la beca de la Fundación Posse, pero no solo buscaban excelencia académica sino también a estudiantes conectados con su comunidad, con los estudiantes, con sus familias, no solamente quienes tenían los requisitos de la escuela sino también liderazgo en la comunidad.”
Desde pequeña Rose trabajó con estudiantes y padres que estaban aprendiendo inglés como segundo idioma (ESL). “Mi sueño es ayudar no solo a mi comunidad pero también a otras comunidades que necesitan maestras. Me gustaría llegar a ser una consejera, porque yo he tenido maestras que fueron muy importantes para mí, y que cambiaron mi vida. Es importante que otros estudiantes tengan también oportunidades de realizar sus sueños, y no estén limitados por no tener recursos.”
La Fundación Posee (The Posse Foundation) es una organizacion sin fines de lucro que identifica y recluta a estudiantes de bajos recursos en escuelas públicas para formar equipos multiculturales “Posses” de 10 o 12 Posse Scholars. Estos equipos se preparan intensamente para poder enrolarse en universidades de primera línea. “La beca era completa, y yo solo debía pagar por mis libros y mis viajes.”
Casi al termino de sus estudios en Grinnell College, su mentora de la Posse Foundation la estimuló a solicitar su ingreso a City Year. “Estaba viviendo en Iowa, y quería tener la oportunidad de devolver a la comunidad, mientras podía adquirir experiencia profesional.” Rose se puso en contacto entonces con City Year y le dieron la oportunidad de ingresar como voluntaria, pero la oportunidad estaba en la ciudad de Chicago, así que en dos semanas tuvo que no sólo tomar la decisión sino también de mudarse.
Rose terminó la universidad a finales de julio y empezó con City Year en agosto del 2011. Su voluntariado termina en mayo de 2012.
Los beneficios de ser voluntario de City Year
El voluntariado de City Year le paga un pequeño estipendio que le permite a Rose compartir un departamento con otras dos muchachas, y pagar sus gastos. “Al aceptarte al programa, tienes la posibilidad de corresponder con otros voluntarios de City Year para compartir vivienda y otros recursos. La mayoría de los voluntarios viven con otras personas que también son voluntarios del mismo programa.”
Muchas familias latinas necesitan que sus hijos trabajen para apoyar económicamente a la familia, especialmente si hay hermanos pequeños. “Mis papás entendieron desde el principio que era una gran oportunidad, había hablado con mi mamá para mudarme a Chicago. Mis papás están muy decididos a que todos los hermanos tengamos una educación, los varones se han enlistado en el Ejercito y las niñas van a la universidad.”
“En City Year estás aprendiendo al mismo tiempo mucho de ti mismo, y también profesionalmente. Aprendo a hablar y comunicarme, dar instrucciones a los estudiantes, preparar clases y trabajar con maestras que me permiten aprender y participar. También me da el beneficio de trabajar con otras personas y desarrollar mis talentos personales. A mí me gusta mucho dibujar, y me dan el tiempo para poder seguir haciéndolo. City Year también puede ayudarte a conseguir una beca para poder continuar tus estudios graduados. ”
En Chicago, hay 8 estudiantes latinos trabajando con City Year. Chicago tiene una gran comunidad Afro-americana, y la organización trata de fomentar la diversidad para que los voluntarios se relacionen con todas las comunidades. En California, el 85% de las personas que trabajan y son voluntarios para City Year son latinos.
¿Qué les dirías a otros jóvenes hispanos?
“A los jóvenes, cada vez que ellos piensen que su futuro no es brillante, que hay muchos obstáculos, piensa en City Year y ellos te dan esa esperanza para salir adelante. Cada vez que yo tenía esa maestra que me ayudaba, pensaba que podía hacer eso por otros niños. Eso lo puedo hacer cada día, del corazón, y das tu tiempo y eso te regresa.”
“No soy la misma persona que era al principio de agosto. City Year me ha dado las herramientas para mejorar, no solo en lo económico. Lo que recibo es más que dinero; después de los maestros que me empujaron a realizar mis sueños, y del sacrificio que hicieron mis padres, ahora tengo la oportunidad de hacer algo por mí misma.”
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