Ante la perspectiva de que el voto latino puede volver a definir este año las elecciones presidenciales 2012, los foros de discusión se ven plagados de acaloradas discusiones que intentan interpretar cómo se inclinará el voto latino en estas próximas elecciones.
Por empezar, se discute mucho cuál candidato logrará mayor cantidad de votos de latinos e hispanos en las elecciones presidenciales próximas. Las elecciones pasadas, tanto las dos presidencias de George W. Bush como la de Barack Obama, fueron definidas por el voto latino.
Dick Morris, un escritor y estratega político conservador, dijo en 2004 que el voto latino fue a George W. Bush porque el ex-presidente fue quien finalmente logró desamarrar el voto hispano de las “garras” del partido demócrata.
En las primeras elecciones, dice Morris, Gore obtuvo el 65 por ciento de los votos latinos mientras que Kerry solo el 55 por ciento, dándole a Bush un 1.2 por ciento del voto nacional. Si la diferencia entre los contendientes es poca –digamos que la diferencia de votos es de 3 a 4 por ciento–, entonces la movida de latinos de un partido a otro definitivamente define la elección.
Pero, ¿qué hizo Bush para merecer el voto latino?
El ex – presidente George W. Bush definió muchos cambios en las políticas de inmigración, hizo la vista gorda a muchas políticas que favorecieron el trabajo de indocumentados, defendió la idea de educación pública para los hijos de indocumentados y la educación bilingüe, y otra legislación del sistema de Seguridad Social que impedía a los inmigrantes legales que hubieran contribuido al sistema de gozar de beneficios plenos. También se hicieron varias promesas de una reforma migratoria.
El presidente Obama obtuvo el 68 por ciento de los votos en 2008, debido a su mensaje de “Esperanza” que implicaba varios términos para los latinos: esperanza de mejoramiento económico en medio de una crisis histórica, esperanza de una reforma migratoria comprensiva con posibilidades de pasar en un Congreso mayoritariamente demócrata, y la esperanza de un gobierno más accesible a nivel de una red social que protege a las familias de bajos recursos. Muchos dicen que los latinos están desencantados porque Obama no cumplió las promesas de la campaña, y que Obama no obtendrá su voto en 2012.
Otras posiciones en la reforma migratoria
En recientes declaraciones, el senador John McCain, quien fuera el contendiente de Obama en el 2008, declaró que el voto latino estaba “a disposición” (up for grabs) ya que ni Obama ni los candidatos republicanos presentan una plataforma clara respecto de inmigración. La reforma migratoria fue un tema que McCain defendió como senador –junto al occiso senador demócrata por Massachusetts Ted Kennedy- y durante su campaña. Sin embargo, no le ayudo a obtener la presidencia de la nación.
McCain piensa que la reforma migratoria es un tema de gran interés que podría definir el voto latino, y que los candidatos republicanos no están haciendo un gran trabajo para atraer a esta comunidad.
La mayoría de los candidatos republicanos han tomado una línea dura respecto de la reforma migratoria, en parte respondiendo a las presiones del Tea Party y en parte porque no tienen una propuesta clara de cómo tratar el tema. Los conservadores más radicalizados quieren modificar la Constitución y eliminar el derecho a ciudadanía de los nacidos en territorio americano de padres indocumentados, mientras que otros hablan de deportaciones masivas o de programas laborales para inmigrantes especializados, medidas que poco ayudarían a millones de inmigrantes indocumentados que viven hoy en los Estados Unidos.
Los candidatos republicanos hablan de inmigración
Los tres contendientes que han quedado con mayores posibilidades después de las recientes primarias se han pronunciado claramente respecto de las políticas migratorias que apoyarían en cada caso.
Mitt Romney, por ejemplo, ha declarado en el debate de 2011 CNN National Security GOP que los programas “de amnistía” son magnetos para que los “ilegales” sigan viniendo a los Estados Unidos. Su propuesta es darles una tarjeta que identifique a los que llegan por procedimientos legales y se exigiría a los empleadores que se demande la tarjeta para obtener trabajo.
A los trabajadores indocumentados que llegaron recientemente a los Estados Unidos, Romney les diría que se vayan, que vuelvan a sus países de origen. A los que han estado más de 5 años y tienen lazos en la comunidad, hijos en la escuela y trabajo, se les daría un plazo para arreglar sus asuntos y luego regresarse a sus países. Pero, dijo el candidato en el debate, aquellos que vinieron y obtuvieron su doctorado en Física (PhD), por ejemplo, esos inmigrantes serían automáticamente aceptados para la tarjeta de residencia.
Esta política llamada de “inmigración selectiva” ha sido y es aplicada en muchos países, especialmente en algunos países de Latinoamérica en los siglos XIX y XX y actualmente en muchos países europeos. Es una política estrictamente discriminatoria que favorece a cierta “calidad” de inmigrante y elimina al inmigrante “no-deseado”.
Newt Gingrich, en el mismo debate, dijo que si los inmigrantes eran recientes y no tenían lazos a la comunidad, tendrían que volverse. Sin embargo, si una familia ha residido por 25 años, tiene 3 hijos y dos nietos, han pagado sus impuestos, obedecido la ley y pertenecen a una iglesia local, entonces no debería ser forzada a irse. En otros debates, Gingrich habló de la idea de establecer comités locales para decidir si las familias debían quedarse en forma permanente y que debían tener el patrocinio de una familia estadounidense.
Gingrich también favorece la política migratoria “selectiva” y un sistema E-Verify de verificación de trabajo legal que funcione “como una tarjeta de crédito,” según sus propias palabras.
Rich Santorum declaró en este debate que se rehusaba a discutir una reforma migratoria en este momento, calificando la discusión de ser una “trampa.” “No queremos discutir sobre la manera en que no queremos que vengan sino queremos que vengan como vinieron mi padre y mi abuelo, haciendo sacrificios y sin promesas o beneficios del gobierno. Vinieron porque querían ser libres y porque eran ciudadanos que obedecían la ley,” declaró.
Estas declaraciones, abiertamente críticas de los valores y la ética de los trabajadores indocumentados, ponen en riesgo la “atracción” del voto hispano a su campaña.
Además, los tres candidatos republicanos acuerdan con cerrar el borde estadounidense-mexicano, incrementar las patrullas de borde y continuar la construcción de la pared limítrofe por una extensión de 2600 millas. Tampoco ninguno ha hecho una propuesta concreta de cómo harían cumplir las nuevas leyes.

