Rodner Figueroa, el fashionista de las alfombras rojas de los grandes eventos, ha dado un salto en su carrera al incorporarse como co-presentador del programa Sal y Pimienta, junto a la encantadora Lourdes Stephen, profesional de los medios hispanos. Conocido por sus críticas de moda que abarcan desde los Latin Grammy, Premio Lo Nuestro y Premios Juventud, así como la popular Semana de la Moda, en la que ha entrevistado a grandes diseñadores de Estados Unidos, quisimos presentar a Rodner Figueroa no sólo en su figura profesional sino también en sus facetas personales, que tal vez sean las menos conocidas.
Infancia
Rodner Figueroa nació en Caracas, Venezuela. Su madre era jueza superior y su padre contador público, dos profesionales de carrera que le instilaron a Rodner desde pequeño la disciplina, la organización, la pasión por el conocimiento y por el trabajo.
Su padre tuvo una visión particular a la hora de decidir la educación de sus hijos. “En Venezuela, asistí al colegio Ignacio de Loyola, una organización educativa jesuítica, desde kindergarten hasta graduarme. Mi padre pensaba que la mejor educación era la jesuita, un colegio estricto con un currículo profesional basado en solvencia académica y disciplina.”
“Con una clara visión, se dedicó a nuestra educación, enviándonos a clases de canto, equitación, idioma, de cuatro –un instrumento característico venezolano-, de ajedrez, de cuanta cosa se le ocurriera, con el convencimiento de que cuanto más conociéramos, mejor podríamos enfrentar nuestra vida profesional y personal, y tendríamos menos miedo a los retos que se presentan en cualquiera de estos aspectos.”
“Mi papá es extremadamente nacionalista y de niños, nos hizo conocer Venezuela de cabo a rabo. Un venezolano, decía, tiene que conocer bien su país para que cuando salga al exterior, pueda hablar con propiedad de su país. Conozco el Salto del Angel, los Médanos de Coro, el Cerro Bolívar, los llanos, realmente para ser un país tan pequeño tenemos de todo. Mi padre está en Venezuela y nadie lo saca de Venezuela.” Esta visión de vida le permitió a Rodner tener un manejo profesional y personal cosmopolita, afrontando las distintas etapas de su vida con desenvoltura.

